No hagas más propósitos de año nuevo… O usa OKRs!

En esta época del año, muchas personas hacemos revisión de como ha sido el año anterior, o como nos está yendo en la vida a varios niveles. Éste es, también, un momento en el cual nos planteamos cambios, para acercarnos más a una deseada versión de nosotros mismos:

¡¡Creamos nuestros propósitos de año nuevo!!

¿Por qué en estas fechas?

Hay varios periódos durante el año, donde son más frecuentes estos momentos de reflexión y de establecernos de metas: el inicio de un nuevo año y tras el verano, en la “vuelta al cole”. Esto se debe a que en estas fechas han habido o hay cambios en nuestras rutinas. Que se produzca en estos momentos es lógico, pues tener unas fechas tan socialmente marcadas nos dan una estructura, un punto de partida. Desde mi experiencia una estructura es necesaria para llevar a cabo unos primeros cambios, y nos permite disponer de un punto de partida.

Pero esta estructura es solo un punto de partida. Los cambios siguen siendo difíciles, costosos y la mayoría de ellos no son de efectos inmediatos. Cuando son cambios de efectos inmediatos, normalmente, el reto suele ser mantenerlos en el tiempo.

En este post me gustaría compartir un par de herramientas que nos ayudaran a llevar a cabo nuestros cambios deseados. La primera de las claves es establecer bien los objetivos y la segunda es priorizar adecuadamente éstos.

Prioriza bien tus objetivos

Priorizar es fundamental, hemos de tener claro que es complicadísimo cambiar muchas cosas a la vez. Nuestra capacidad de empezar nuevos proyectos/hábitos es infinita pero nuestra capacidad de finalizarlos es finita.

Tal y como explico en el ebook de “ProductividUP”, “si todo es importante, nada es importante”: escoge bien tus objetivos!

Hacer muchos cambios en tus rutinas a la vez no suele funcionar, es por ello que es aconsejable priorizar los propósitos de año nuevo. Empecemos por el que consideramos que más prioritario, porque nos aporta más valor o porque es el que más deseamos.

Quizás construir un solo nuevo hábito es poco, y queremos más cambios, por mi experiencia introducir más de 3 hábitos a la vez requiere demasiada energía.

Pero antes de hablar de hábitos, hablemos de los objetivos.

 

Mis Objetivos

Vamos a suponer que mis objetivos para este año son los siguientes:

  • Potenciar mi marca personal
  • Leer más
  • Finalizar un maratón
  • Tocar la guitarra
  • Aprender Alemán

Lo primero de todo es priorizar. Siendo realista, para mi, intentar alcanzar todos estos objetivos a la vez es poco probable. Con lo que empecemos por los que más “valor” me pueden aportar:

  • Leer más
  • Finalizar un maratón

 

Mis OKRs

Estos son un ejemplo de objetivos, válido como cualquier otro. Son unos buenos objetivos pues son inspiradores y retadores, aunque difíciles de medir si se han alcanzado o no. Éste último punto es muy importante en relación a la motivación para su consecución, y está íntimamente ligado a la dopamina.

La dopamina es el neurotransmisor encargado de propagar las señales nerviosas entre las neuronas conectadas entre sí. Sus principales funciones son el placer (en especial si este es anticipatorio), la motivación (el «querer hacer) y el aprendizaje, entre otros. El hecho de poder ver el progreso (o no progreso) en alcanzar nuestros objetivos es fundamental para continuar alimentando nuestra motivación. Ver el progreso nos permite incluso tomar decisiones para mejorar los resultados.

Para poder medir nuestro progreso hacia un objetivo de una manera fácil, haremos usos de los Resultados Claves o Key Results (KR).

Los KR son acciones o sus objetivos fácilmente medibles y que están totalmente vinculados al objetivo primario. Estos Resultados Claves son los que mediremos al cabo de un tiempo prudencial, quizás 2 o 3 meses. Nos servirán para valuar si continuar, modificar o reorientar nuevos KR para acercarnos más al Objetivo principal.

Los Key Results deben ser:

  1. Cuantitativos: debe expresar una magnitud.
  2. Fácilmente medible
  3. Preferiblemente ambicioso, en ningún caso imposibles pero si que suponga un gran reto alcanzar el 80% del mismo.
  4. Buscamos medir resultados, aunque puede ser también a nivel hito (hecho o no hecho)
  5. No debe presentar dudas sobre que medimos, ha de ser claro.
  6. Relacionado con un marco temporal.
  7. Deben impactar en el objetivo general.
  8. Normalmente se generan de 3 a 5 KR por objetivo.

Como vemos, los OKR siguen también el criterio SMART (Specific, Measurable, Achievable, Relevant, Time-related) como cualquier otro enfoque de consecución de objetivos.

Para los ejemplos anteriores:

  • Leer más (O)
    • Leer 2 libros al mes.
    • Escuchar 3 podcast al mes.
    • Leer un artículo de los blogs a la semana.

 

  • Finalizar una maratón.
    • Correr 5km en 25 minutos
    • Hacer serie de plancha 5 veces a la semana
    • Leer un libro al mes sobre nutrición para deportistas
    • Correr una media de 30km por semana.
    • Hacer 2 sesiones de spinning a la semana.

Los KR no son mis propósitos directos, pero su consecución (aunque parcial) deberían acercarme a mis objetivos.

 

Revisiones periódicas

 

Uno de los puntos más potentes de los OKR son las revisiones periódicas. Cada cierto tiempo, típicamente cada 3 meses, se hace una evaluación de los KRs asociados a cada uno de los Objetivos. Se evalúa que porcentaje se ha completado de cada uno de los KRs ligados a cada objetivo. También como estos KRs han impactado en el objetivo general. Durante esta evaluación, se reflexióna sobre si se sigue con los mismos KR, se modifican los existentes o se añaden nuevos.

La frecuencia de revisión dependerá del tiempo de prescripción de los objetivos, aunque por mi experiencia personal las revisiones no deberían extenderse a periodos mayores de 2-3 meses.

 

¿Y esto lo hacen algunas empresas?

Las empresas también se plantean sus objetivos anuales. Hay muchas maneras como las empresas intentan alcanzar estos objetivos, y una de ellas son los OKRs.

Esta herramienta permite alinear las organizaciones entorno a unos objetivos generales comunes y está siendo usada durante años por empresas como Google, Intel, Spotify, Disney, ING o Linkedin de manera muy exitosa.

Actualmente hay bastantes empresas e, incluso departamentos que utilizan los OKR para trabajar los objetivos generales de la organización. Con ello les permite priorizar (o filtrar) que proyectos o tareas del día a día se llevan a cabo y cuáles no, y apoyar en la consecución de los objetivos generales.

En un próximo artículo entraremos más en detalle de ideas de como implementar los OKRs en una organización.

 

 

 

 

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